más que palabras - fotografía

2 de mayo de 2017

Malta

Hacía meses que no escribía nada... pero es que hace meses que apenas hago fotos. Desde la última entrada del blog, la sesión de Irene Carnero, sólo he hecho un par de excursiones. La del Hayedo de Tejera Negra en Guadalajara y la de Aranjuez, cuyas fotos podéis ver en flickr siguiendo los hipervínculos.

Pero hace un par de semanas, del 13 al 19 de abril, hemos hecho un viaje a Malta en familia que merece una entrada en el blog.

Malta es un archipiélago formado básicamente por tres islas (Malta, Comino y Gozo) que se encuentra al sur de la isla de Sicilia, y tiene una superficie de sólo 316 Km² (para que os hagáis una idea, Ibiza tiene 573 km²). Se encuentra a unos 1650 Km de Madrid, unas 2 horas y 50 minutos de avión.

En esa semana hice más de 2200 fotos de las cuales he seleccionado 450, que son un montón. Las he procesado y tras una nueva criba he subido 300 a flickr, y os invito a verlas.

Como resumen de la visita, y creo que se aprecia en las fotos, creo que lo más destacable es la diversidad de rincones y parajes, desde las playas hasta el casco antiguo de Veleta, pasando por sus paisajes de acantilados, pueblos de interior, pueblos pesqueros, ciudades, museos, iglesias, puertos... 

En fin, un viaje bonito en familia que recordaremos siempre. Ilustro la entrada con algunas de las fotos que más me gustan.

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20 de noviembre de 2016

Luz


La luz es el alma de la fotografía. Cualquier objeto, paisaje o rostro se muestra de mil formas distintas dependiendo de la luz que lo rodee. Diferentes tipos de luz nos transmitirán diferentes sensaciones, incluso sentimientos opuestos de una misma escena. La luz del atardecer nos evocará sensaciones melancólicas. Una luz cenital nos provocará miedo, una luz suave lateral, ternura. Una luz roja nos pondrá nerviosos y una luz fría puede tranquilizarnos.

Los fotógrafos dependemos de la luz. Podemos utilizar la luz del Sol. Es la luz por excelencia. Natural, cambiante, real. No podemos modificarla: no podemos cambiarla de posición, o regular su intensidad ni su tono, pero podemos reflejarla, matizarla, podemos cambiar nuestra posición, podemos esperar a que esté más baja, más cálida...

En el estudio las posibilidades son infinitas, y por ello es complicado conseguir la iluminación precisa para transmitir lo que nos proponemos. Yo suelo "ir al grano". Si tengo en mi cabeza la foto, intento reproducirla en el estudio de la forma más simple posible. Y si puede ser con un sólo punto de luz, mejor. 

En esta ocasión contaba con la ayuda de mi amigo Daniel Herráez, que es un experto en esto de la luz. Así que mi labor consistió inicialmente en transmitirle la idea que tenía en mi cabeza: un rostro neutro, a contraluz. Una luz dura, misteriosa, desde atrás, que dibujara en blanco y negro sus facciones en un marco de oscuridad. El reflejo de la ventana en la pupila y una caricia en la mejilla, frente y barbilla.

A la modelo, Irene, situarla en el lugar exacto y dirigir su mirada a un punto concreto del estudio.

Encuadrar. Solapar la imagen mentalmente con la que tenía en mi mente... y disparar.
   

2 de septiembre de 2016

Estefanía

El día 1 de septiembre regresé por fin al estudio para una muy esperada sesión: hacía meses que no hacía retratos de estudio y tenía muchas ganas. Un par de días antes me llamó Estefania Ortega para ver si podríamos hacer realidad un proyecto que se había frustrado un par de veces hace tiempo, así que me puse manos a la obra y esta vez todo ha ido rodado. Dani tenía el estudio disponible y Rebeca, que está pasando unos días en Madrid, se apuntó para el maquillaje.

A Estefanía la conocí hace un par de años en una pasarela de moda. Aparte de su evidente belleza, es simpática, excelente profesional y sobre todo, entusiasta. Se notaba que disfrutaba posando y nos contagió a todos.

Empezamos la sesión con unas fotos sencillas, tipo book, para ir rompiendo el hielo y para conseguir esa conexión modelo-fotógrafo. Después hicimos algunos beauty y me gusta mucho como han quedado.



Rebeca, bueno, sin palabras. Hace fácil lo difícil. Como siempre acierta a la primera. Hizo el maquillaje adecuado y como es habitual, estuvo atenta a todos los detalles y no dejó que me perdiera ninguna pose de esas que a veces surgen cuando menos te lo esperas.

Dani, un maestro de la iluminación. Sorprendente, de verdad. Me encanta como hace que la luz acaricie los rasgos de la modelo y resalte con delicadeza sus formas.

Me ha encantado esta sesión. Me ha gustado conocer un poco mejor a Estefanía, y espero poder hacer más sesiones con ella. Me alegro de haber coincidido una vez más con Rebeca en el estudio. Y ha sido un lujo contar con la colaboración de Dani y poder disfrutar de su arte.
Ya puede ver las fotos de la sesión en Flickr

25 de abril de 2016

Mi libro, Instantes capturados, ya a la venta.

¡Ya a la venta!

Disponible en Amazon.es

Y la próxima semana, en las librerías Capali y El Rincón de Ezaro de Torrejón de Ardoz. Y muy pronto en las principales librerías de Iberoamérica.

Si quieres un ejemplar dedicado, te recuerdo que el 10 de junio, se firmarán libros en la librería Capali, C/ Nápoles, 1 (Torrejón de Ardoz). ¡Te esperamos!

http://www.instantescapturados.es

   

INSTANTES CAPTURADOS es un libro en el que se muestran fotografías robadas, retratos, paisajes y fotografías de naturaleza de Manuel Pozo Coronado. El autor nos cuenta qué es lo que le llamó la atención, cómo planificó la toma, cómo hizo la composición y qué decisiones tomó a la hora de procesar las imágenes. Un libro de tú a tú, en el que, seguramente, se verá reflejado el amante de la fotografía. No es un manual al uso, no se limita a enseñar técnicas o trucos. Tampoco es el típico porfolio de autor en el que sólo hay fotografías. Manuel nos muestra las imágenes y nos habla de los sentimientos, de las sensaciones, de las emociones, de lo que un fotógrafo siente por la fotografía, de lo que le empuja a componer y disparar.

Una pequeña muestra del libro:

14 de abril de 2016

Rebeca

Rebeca sigue siendo fiel al estudio cada vez que viene de visita a su tierra. Además, esta vez lo ha hecho por partida doble, por una parte posando, y por otra ayudándome en la sesión de embarazo de Ester y Alberto que he publicado en el otro blog.

Hay veces que me enfrento a las sesiones sin ganas de experimentar, ni complicarme la vida: Pongo un esquema de iluminación clásico, fácil, y me dedico sencillamente a buscar miradas y expresiones. Otras veces, como es este caso, pienso en la luz. Una luz rara, dura, desde atrás, dejando el rostro en penumbra. No sé porqué, a veces me llegan las imágenes a la cabeza y luego pienso en cómo conseguirlas. Sí, me complico yo solito, y me cuesta, y lo paso mal porque no doy con el punto. Rebeca tuvo paciencia, y me fue animando ante mi desesperación y eso me ayudó a relajarme, tranquilizarme y a disfrutar de la fotografía, de la búsqueda de la luz, y poco a poco fue surgiendo la magia. 


Tengo que dar las gracias nuevamente a Daniel Herráez por prestarme el estudio, y por darme el primer empujoncito con la luz, aunque en seguida le pedí que me dejara intentarlo a mí, porque quería seguir aprendiendo, y más en una sesión en la que el objetivo era conseguir por mí mismo el resultado que buscaba. Así que me dejó tranquilo el rato que duró la sesión con Rebeca y luego ya le dejé hacer su magia con Ester y Alberto.

Con esa luz tan... rara, estaba predispuesto a ponerme el chip del blanco y negro. Cuando la luz es la protagonista, cuando menos nos distraiga el color, mejor.



Con lo que no contaba es que Rebeca se pondría un corsé espectacular con un cordón rojo brillante, y el blanco y negro empezó a tambalearse en mis neuronas.



"Afortunadamente" luego se cambió, se puso ropa más neutra y pude volver al blanco y negro. La sesión la terminamos con una luz más "normalita". Experimentar mola, pero cansa y quería también hacer algunas fotos más normales, por tener un poco de todo.




Al ver las fotos en la pantalla del ordenador, mientras las seleccionaba antes de procesarlas, me gustaron más de lo que me esperaba. Últimamente suelo tener esas sensaciones: las fotos me suelen sorprender cuando las miro tranquilamente en la pantalla. Supongo que el hecho de que hacía tiempo que no hacía retratos en estudio y estaba un poco oxidado, y encima buscando una idea complicada, hizo que estuviera un poco "estresado" mientras hacía las fotos y no era objetivo con lo que veía en la cámara.